Hace unas dos horas, cruzando Dwight y Telegraph, de Shakespeare a Moe's, vi a Julia Vinograd haciendo lo mismo. Sólo que a ella le tomó como diez minutos y a mi únicamente cinco, je je. mis rodillas tienen aun dos milímetros de menisco y a ella parece que la jodió edad, el destino, la mala vida, las malpasadas durmiento en algún portal de alguna vieja iglesia abandonada, o bajo algún paso a desnivel de la autopista o vaya usté a saber entre qué matorrales del Campus, como solia hacerlo Arnold-o en sus tiempos de homeless, bum u poeta, que a veces son lo mismo y otras veces no.
La Julia me vió de reojo y sin enojo. Ay ojitos pajaritos. A un lado cargando su morral lleno de libros de sus poemas que ella misma edita y que de muy buena gana te dedica si te dejas cair cadáver, ahi lo que sea su voluntá, ahi pa las aguas, mire...Ya no echa sus pompas de jabón, pompas ricas de colores de matices seductores, probablemente porque ya no sopla, nothing personal. Como me ves te viste, te dice poéticamente con esos ojos que parecen no tener pestañas, tal vez porque se las quemó de tanto leer. Todavia huele a cebolla, todavia te mete el libro bajo tus narices si te arrincona por güey y no te queda otra que comprárselo y darle las gracias por dejarte tener sus poemas por tan módico precio, mire.
Si hay alguien cuya pasión por su arte -de tú arte a miarte- es de admirar, es la poetiza Julia, que desde que se dió cuenta que era poeta, hará cosa de cuatro décadas, dejó todo "si tú me dices ven lo dejo todo, no volveré siquiera la mirada para mirar a la mujer amada, pero dimelo juerte, de tal modo..." según dicen los mitólogos mitoteros, un futuro ya pasado de carrera en la academia, una herencia de su rica familia, un matrimonio promisorio con un hombre de billetes y profesión prominente, brillante y bien parecido, que la queria mucho y le habia prometido el cielo y las estrellas y algún cometa y asteroide. Pero ella dejó todo para dedicarse a la poesia. Y si eso no es tener güevos, no sé que será, porque la neta que Julia es el ejemplo de alguien que escucha el llamado de las musas y no les hace el fuchi. Cuántos camaradas se han desviado del camino con esos pretextos que no convencen a nadie fuera de la convención clasemediera de que ay es que me dí cuenta que me gustaba comer tres veces al dia, o por lo menos una y que queria tener un techo sobre mi y una cama donde dormir o hacer maromas de amor o simplemente de sexo sin tapujos....Nada, nada, a todos nos da frio en las noches de lluvia cuando nos refugiamos bajo algunos cartones o bolsas de plástico en algún callejón. A todos nos da hambre y sed y ganas de tener a alguien a quien querer y que nos quiera (y que la quiera, quiere, pero también quiere que quiera que me quiera)
De rock and roll al sheetrockandroll, ahi los ves perdiendo el tiempo y su alma, working for the man. Solo Julia Vinograd y mi amigo Manuel Lepe Montó-ya se mantienen firmes al frente de los que entregan su vida a la poesia o a la vagancia...Y a veces no es la misma cosa.
Bernal el que ve fantasmas y otros que parecen serlo
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Esa Julia es ya un monumento histórico viviente –bueno-. Mientras yo ccaminaba de arriba para bajo Telegraph Ave. allá por el ’74 en busca de mi amigocho el Manolín, me topé por primera vez con la joven Julia de aquellos años, con su mismo vestido, su misma gorra, su bote con espuma para hacer pompas de jabón y lanzarlas al aire y con su misma bolsa de lona de donde saca sus poemas me la volví a topar –en la misma avenida, of course- 29 años después de haberla visto “day after day/alone on the hill..” durante seis abriles.
José Emilio Pacheco le dedica un poema a Julia Vinogard en el llibro Los trabjos del Mar, que incluye algunos poemas sobre Berkeley escritos en una de sus estancias allí. El poema es un buen retrato de Julia, tiene el ritmo pausado y contemplativo de esa vida con cierta parsimonia pero azarosa. En el 2002 me topé con JEP en La Casa del Poeta Ramón López Velarde y al calor de un copa de buen tinto –sólo una, me dijo-, controlando su diabetes. Hablamos de ese poema para Julia y todavía guardaba una impresión muy honda por la poeta de las pompas de jabón de la Telegraph. Luego llegó Cristina la mujer de pacheco -muy linda y guapípsima señora y lo primero que dijo fue: "!Emilio, estás tomando!" Sólo una, dijo él.
En aquél primer encuentro con la poesía-es ella-la Julia no le merqué el libro por la simple y encilla razón de que yo andaba también de homless y sin billulla in cacharpa. Tres días antes de ese "encuentro" el García me había hecho una canallda -de las que sólo su ex-mi-ex-cuais sabe hacer-, con las manos en la bolsa me dijo en casa de Shelly's mother: "Oye Licón, yo creo que te tienes que ir a buscarle a otro lado, pero ya, agarra tus chivas, te voy a llevar para que agarrees un camión para donde tu quieras" Shelly's mother vivía en las collinas de Oakland, allíl junto a Jefferson Airplane y otras cacas grandes del rock acido. En San Diego el chapulín García me había prometido que yo podía quedarme a vivir con ellos por tiempo indefinido y que para eso eramos hermanitos del alma grande y que....yo tenía sólo dos washingtons in my pockett y mi Nikon F4 y paréle de contar.
Después de tres noches pernoctando en la Greyhound Station de San Pancho y de andar por ls calles de Berkeley buscndo a mi carnalito Manuel el Leperuzco, hasta que la tarde esa que me tope´con Julia, en un rincón del Bank of America, en lo oscurito, ahí esttaba sentado un bato en el suelo, nos vimos y yo seguí, luego retrocedí y nos volvimos a ver y: "!Carnal, carnal, carnalito, hijo de la chingada, mua, mua, mua..". Nos metimos a un bar que estaba en College, enfrente del campus, ahí llegaban muchos activistas y lumpenes y drogos y criminales y putas y músicos y poetas y pordioseros. El Manolo tenía un flat en Oakland pero se pasaba sus ratos libres -que eran muchos- en Telegraph Avenue, como la Julia vinograd y luego yo y luego ustedes y usted todavía.
Un abrazo
elmariojulio
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On 26/09/2009, at 4:05 AM, Oscar Bernal wrote:
La Julia poeta Vinograd dejó de echar sus pompas, las de jabón, no las otras pompis no porque no le alcance la pachocha para comprar jabón, sino porque el dia que a Fidel le dijo el doctor, oiga comandante, usté coño ¿cómo decirselo? va a tener que dejar el puro, Julia hizo su propio sacrificio. Mi cuate el Georg kangaroo, que también dice ser poeta y en el viento las compone si le compró todos los libros a Julia y él te puede hacer una relación de todos los poetas del Area de la Bahia, porque los conoció a todos y trató a muchos de ellos (de si los trató mal o bien ya es cosa de otra cosa)
No sé si recuerdas a aquel grupo de jóvenes poetas, entre seis y diez, según para donde soplara el viento, que al final de la noche se reunian en el Mediterraneum para de ahi retirarse a casita. El lider o guia de turno traia un palo de escoba con una cabeza de Mickey Mouse en lo alto y unos listones de colores y castañuelas y campanitas y otros colgajos. Cerraban el café y el grupo de poetas emprendia la marcha por Dwight hacia el oeste. Algunos vestidos con varios pantalones encimados y cortados a distintas alturas de las piernas. Unos con abrigos, otros con sarapes o capas de Supermán o Batman. A veces se sentaba Julia con ellos a gorrearles el capuchino o a dejarse gorrear.
Otra poeta de aquellos tiempos, que se llama Alta, pero que era tomada mas en serio en los medios semioficiales abrió hace un par de años una galeria en College a unas cuadras de mi casa. a veces me detiene y hablamos y me invita a visitar el changarro. Cuando tú te fuiste empezó un periódo como de unos cuatro años de auge del asunto poético en la Bahia. Habia mas lecturas de poesia que misas y rosarios. En el Moe's, en Codys, en el Black Oaks, en La Peña, en el City Lights, en el Fígaro, en la Universidad, en el Starry Plough. En una de esas vino el tal Edgar List, que creo que es hijo de aquel otro poeta que vivió cien años y murió de puro gusto y que se llamaba Germán List y que algo tuvo con los Estridentistas. El examigo Juvenal, que casó con Lucia y vivió con ella por algunos años, invitó el tal Edgar List a su casa y ahi utilizó a Arnold-o para sabotear la lectura de poemas a la que lo habia invitado a su propia casa. Cuestíón de golpes bajos y puñaladas traperas para las que siempre usaban al pobre Arnold-o, tu cuais el chapito, el chapulín coloreado lo usaba para joderse a sus cuates ¿a quién mas? Total que ya molesta la amante del tal List, que estaba muy linda, se levantó y le mentó la madre a Arny y luego a Juvenal, al que estuvo cerca de darle un bofetón y muy merecido. Yo y Denise ya nos habiamos levantado para irnos porque la escena era de emboscada y traición y aunque yo no conocia a Edgar List, me pareció una canallada la que el pendejo de Juvenal le estaba haciendo. No supe ni le pregunté cual era el motivo de tal celada. Cosas de poetas, seguramente, como la trastada que le hicieron aquellos dos poetas a Vicente Anaya en su propia casa del D.F. alla por el 75.
Ahora Llucia no quiere ni oir el nombre del que fue su esposo. Habrá de seguro algunas camaradas que tampoco querrán oir el mio, je je, qué se le va a hacer, no soy monedita de oro...
Otra vez en una fiesta en casa de Gerard y Polly, Adam Cornford empezó a leer espontáneamente algunos de sus poemas y Marianne Kester se paró a sabotearlo cantando arias de óperas y bailando al rededor del bardo que tuvo que callarse. No sé si estabas tú ahi, fue alla por el 79 o seria el 80.
Según unas fuentes entre los Estridentistas en 1921 estuvieron Maples Arce, Fermín Revueltas, Germán Cueto, Arqueles Vela, Ramón Alva de la Canal, Germán List Arzubide y Leopoldo Méndez. Con Roberto Bolaño y Mario Santiago fuimos Margarita y yo a entrevistar a Manuel Maples Arce en el 76.
Bernal el retaguardista
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Don Germán List Arzubide era muy amigo de Mireya Cueto (–hija del escultor y pintor Germán Cueto y de pintora y grabadora doña Lola Cueto maestra particular de J.L. Cuevas-) mi gran dircctora de teatro de títeres. List tenía un puesto honorario en la burocracia cultural, las primeras funciones de Nahui Ollin –la leyenda de los soles-(teatro de sombras luminosas) las dimos en el auditorio del sombrío y laberíntico Palaciio Nacional gracias a don Germán List. Él vió la obra, le gusto –obvio- y como era el estreno había “vino de horror”, nos echamos unas copas junto a él (en aquel tiempo, el ’90, todavía empinaba el codo), Zazueta el pelo-chino y yo y Nadia y Adriana la brasiileña que estaaba para chuparse los dedos y quedarse sin resuello, le dabámos mate a los casilleros del diabolo mientras el poeta estridentista hablaba con Mireya. Era un tipo muy alto -y firme todavía a sus más de noventta- bien parecido y amable y bien trajeado.
Cuando yo vivía en Oakland en el flat del Manolo y vecinos del Malaquías Montoya ibamos con éste a La peña –sitio en el cual nunca me sentí a gusto-, allí llegaban “de repente en el verano” The Chicano Air Force, grupo de poetas, músicos y musas ledereados por Ramón Montoya, carnalbrother del buen Malacas. El grupo se aventaba sus performances que eran una mezcla –good blend- de corridos mexicanos y poemas en spoke vord in spanglish y como eran de la chicano air force llevaban de aqullas gorras de cuero que usaban los pilots on the first world war. A Ramón Montoya tampoco le gustaba mucho el ambiente rabón de La peña y como The starry plough estaba next door nos íbamos payaso y allí: a gritar y chupa guinnesses y jack daniels como locos -whitout stupid idelogical troskist or comunist boundaries, you know what I’m talking about-. Ellos vivían en SanJo pero tenían un cuartel cerca del Golden Gate Paark, en Haight-Ashbury, era un falt bonito lleno de pinturas y fotos y brillantes lábaros patrios tricolors con su aguilita cojiéndose la serpiente encaramada en un nopar repleto de t tunas –me he comer esa tuna/aúnque me espine la mano/me he comer….-. Total que una de esas noche de farra –andaba Luis Valdéz el director de Teatro Campesino y el que hizo la película La bamba, él qea muy cuate del Ramón y el Malacas-, esa noche yo me quedé en ese cuartel y como hacía un frío de esos que hace en San Francisco ahí por el mes de Febrero y como no me tocó cama y ya al punto bien pedorrón, baje un manto tricolor y como buen niño héroe, me enrrollé en él y me tire a la alfombra. Desperté porque el poeta aviador Montoya me quitó la bandera de un tirón: “qué falta de respeto, carbon, sáquese, y no vuelva…”, jajaja. Pero después volví y no hubo tos fesferina.
Yo viví un par de años en casa de Mireya allá por San Jerónimo, había sido la casa de sus padres y ell jardín estaba lleno de esculturas de don Germán Cueto y la casa mayor –porque eran varias casas- eataba llena de grabadaos de marionetas hechos por doña Lola. Yo dormía en una troje que don Germán había mandado traer desde Jarácuaro Michgigan. Los padres de Mireya también fueron amigos del poeta chileno que me cae como pancake en tiempo de crdaa: Pablo Neruda y del grtandísmo, inolvidabe, inigualabe: don Luis Buñuel: Mieya estaba, que también era maestra de historia la maestra, eataba lena de historias, de esas que se cuentan al atardecer saboreando un chocolate con churros allá por el Moro alla por San Ángel allá por Coyoles. A mi querida Mireya siempre le gustaron mis poemas y la forma en que mis manos le daban vida a la diosa Cihuacoatl -que fue la diosa que pinchándole con una larga espina de maguey el pene-nepe del diosito Quetzalcoatl cuando éste regresó morido, arrastrado desde el Mictlan por su fiel guardian-nahual Yolotl, élla le inyectó la vida de nuez moscada bien mascada.
Un abrazo de poeta que no de puto, tío…
elmarioyolotl
viernes, 25 de septiembre de 2009
lunes, 21 de septiembre de 2009
Juego 3
Yo me acuerdo y me acuerdo que me preguntaba a mi mismo -pendejamente, porque todo lo que se pregunta uno a sí mismo son pendejadas- ¿por qué no me la presenta a mi? Mas necedad ni en Simplemente Maria. Y era el tiempo en que Manolo andaba en transición entre Minor y Kim. Por alguna otra fuente oi también de ese triste ¿triste? fin de Esther, no sé si por el Leperusco Montoya. Creo vagamente haberla visto -de lejos- una vez y con otra amiga y por esa razón de algo italiano de por medio el chaparro se metió a estudiar italiano y duró una lección, tal vez porque primero habia que aprender español, je je.
Total que en el aniversario de Brennan's, antes de que lo moviesen al China Station, al otro lado del estacionamiento, coincidimos con Jeffrey Carter y hablamos de todos y de todo en el tiempo dorado de nuestra juventud. Terminamos besándonos al despedirnos, él y Denise se llevan muy bien. Le recordé que cuando lo conocí en el Renaisanse (que cuando tú mencionas ese café le das otro nombre) y estaba yo sentado con Margarita, llegó él y sin mas se sentó a hablar con ella, sin siquiera decir hola. Le dije firmemente, perdone usted Mr. Gringo -asi le dije- pero se levanta usted de esa silla, que yo no lo he invitado a serntarse -otra vez el Juan Pistolas. Me vió asombrado y dijo ah, perdone, soy Jeff.... Será Juan de la Chingada, pero se me va de esta mesa, pero ya, y le tronaba los dedos asi. La Magui toda avergonzaba trataba de componerle y yo mas necio me ponia. Total que se tuvo que ir el Jeffrey Carter, je je. Luego, poco a poco nos fuimos tratando y lo demás es historia. Se acordó de la historia y me dió un abrazo de esos que sólo Volker sabia dar. Una vez lo consultamos Denise y yo porque mi cuate Allan me estaba lanzando injustamente del apartamiento por intrigas de su agente de bienes raices. Nos dijo Carter, no la chinguen, nos dijo, con esa renta que ustedes le pagan al señor no tienen motivos -ni cara- para quejarse, Thank you, thank you, de qué lado estás, anyway. Estás despedido.
Total que esa vez en Brennan's nos contó de su vida, sus divorcios, sus crios, sus líos y la amistad con algunos cuates del East Bay Mud, etc. Pero la atracción de esa noche era una foto del volkán sonriente y lampiño, que puso en la pared su exnovia. Y es que se habian puesto fotografias de los que fueron clientes de hace mucho y que habian pasado a mejor vida ¿mejor vida o ausencia de vida?
También hace algunos años me encontré con Cayol, o como se llame, aquel tio que fue novio de Magui y que tocaba su flamenco y hablaba su español mejor que muchos. Ya no levantaba ni pesas ni pesares. Estaba divorciado y dedicado a criar y educar a su hija o hijas, no recuerdo. También Polly me dijo que a veces lo ve pasar por su barrio, tal vez rumbo al trabajo. Acuérdate que su determinación, modestia y honestidad lo hacian buscarse trabajos de salario mínimo. Extraño sujeto
Wally es una amiga de Andrea y Paola que vive ahi por North Beach y tiene La Tratoria con otra socia y examante, porque la amiga es lésbica de inclinación, qué lástima le dije, ni modo me dijo. Una dulzura de mujer. El compa Manolo les "arregló" la plomeria del restaurante y la socia casi lo mata porque parece ser que Manolín les hizo un desastre. Pero Wally ni se irrita ni sufre ni se acongoja, ya pasó, nada serio, dice sonriendo.
Del otro griego, Hari, casi nadie sabe nada. Una vez alguien mencionó que vió a su amiga aquella francesa con la que una vez compartió habitación y que le dijo que aun están en contacto, son amigos de por vida.
Robert vive ahora en San Francisco con la amiga Caitlin, está igual pero mas joven, je je. O como me dijo la Paquita cuando me vió después de mas de 20 años, estás igualito pero diferente. Ah, los encantos de la dialéctica metapatafísica.
fuerte abrazo>
Bernal el cronista cromosómico
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The renaissance estaba a la vuelta del Larry Blake’s, sí, ¿tons cuál, dónde estaba The experience café? En alguno de esos, creo que en el primero también colgaron una foto-casi-mural de la Margarovich y este su muy humilde servido. Ahí estuvo dicha foto por mucho tiempo, y después, mucho después, Magui me contó que su madre, en una de esas visitas a Berkeley, se agenció la foto, y parece que todavía la tiene, orgullosamente colgada a la entrada de su casa en Hermosillo/la ciudad del sol.
Me acuerdo también, borrosamente, de Joseph, creo que era rumano, no romano, muy amigo del Shüller-Will alias el Volker-tonic.
Una vez fui con el Leperuzco a visitar a la tal Wally, vivía en un Segundo piso cerca del San Francisco Art Institute, creo que en ese tiempo la Wallaby todavía no tenía la Tratoria y nuestro cuais del alma grande no era plomero todavía, jajaja, aunque en esos tiempos el compay Montoya era una especie de mil-usos, pero de los ofícios el que ejercía con más pasion y dedicación era la galopante galaneada –aunque a veces le salía el culo por la tirata- como aquella vez que llegó, creo que por primera vez- el arrogantísimo y supermamón de Ángel Parra a La peña. Resulta que todas las viejas que estaban en el antro-bunker-centro-cultural, algunas de ellas muy buenotas y bonitas, pero todas igual de polizontas alienadas idelogicamente, total que toda la runfla de chicas se lanza sobre el galan-cantor y a darle, colmarlo de besos, a meterel mano a diestra y siniesra –muy liberadas las mamazonas-, entonces una de ellas no alcanzaba, no llegaba a donde estaba el galan rodeado, amacizado y se puso a llorar-llorar y mi compay Manolo, muy compasivo y acomedido le dice: “no te agüites, mamacita, aquí esoty yo, tu rey…”, y ¡zaz! ¡sopas! la morenaza de ojos verdes le dejo ir dos tremendas cachetadas al amigo Montoya al tiempo que le recriminaba: “¡por igualado, güevon de mierda! Al rato, ahí nomás next door, en The starry plough, yo no encotraba manera de calmar a mi amigocho que echaba humo, fuego por los ojos y la boca: “no sé qué le van a ese pobre pendejo, carnal, pinchis rucas, no saben, carnal, no saben lo que se pierden…” Salimos de ahí con ercutos de Guinness y Jack Daaniels.
El abogado y trombonista Jeff, se portaba bien, educado, amable, jalador, pero eso sí, era o es, más largo que una long-aniza, más largo que un tren en cuestiones de albures de amores, casi siempre llegaba a los toquines con paloma nueva, a veces las reciclaba, pero no se notaba por eso de los cambios en el tinte o el corte de pelo o la variedad del vestuario: women’s business, you know. Pero de ahí a que los chicos del East bay mud tocaban bien, pues como que no tan bien, sobre cuando el chaputo García le daba de manotazos a las congas, joder, tío, y es que el Jeff como que le tenía estima, o lastima, jajaja, al otrora compañero de viaje. Pero de que le echaban ganas no cabe la menor duda y de que la pasabamos chevere, menos.
Salud y saludos a Denisse, Gerard, Polly, Robert y Caitlin y la imprecindible Paquita.
elmariogregariosampsa
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Las fotos las colgaron en el Renaissanse y creo que las tomó Joseph o Britto. Aunque tú tomaste algunas y Manuelito ótras. Ese café Experience nomás te lo soñates, o tal vez lo confundes con el Roma, a un lado del museo frente al campus. Era del mismo ruso que regenteaba el Renaissanse. A ese café casi no íbamos porque era un asco de latin lovers y eurotrash y además porque las chicas que atendian, unas gachupinas muy guapas no eran del agrado de nuestras compañeras.
Joseph era polaco y se andaba casando con aquella chica lindísima y dulce que siempre se reia o al menos se sonreia.. El polonés estudiaba física y ya estaba en el posgrado, doctorado y toda la cosa. El vulgar búlgaro que siempre traia dos naranjas haciendo malabares con una mano era espia de la kgb, según todos los que lo conocíamos. No recuerdo su nombre. Luego habia un hawaiano llamado Joe que estudiaba no sé qué. Haris Tsiringas estaba terminando su carrera de arquitectura. También iban todos los dias dos viejitos, no agraviándonos que siempre nos hacian la conversación. A veces se veia al nobel de poesia que mencionaste, creo Milosz.¿?
Como Chico, aquel portoriqueño de melena teñida de rubio y vestido con pañal y alas de angel fue echado varias veces por disturbios al órden tácito y principalmente por no pagar su consumo, dió por romper los cristales de los ventanales. Después de ser arrestado volvia y hacia la misma rompedera de ventanas y asi hasta que el dueño se cansó y cerró el Renaissanse y tuvimos que irnos de tiempo completo al Mediterraneum donde las mesas vacantes eran mas escasas.
El compadre Manuel, el mejor parecido de la palomilla según opinión de algunas (y también algunos) era mas film y menos efectividad. Le daba demasiadas vueltas y rodeos y mas vueltas a la ceremonia. Tardó tanto en llegarle de cuerpo entero a aquella rubiecita sueca mexicana que trabajaba en el Buttercup y que se llamaba Ingrid, creo, que en el camino se la ganó el gañán de Bernard que la convenció de que "actuara" encuerada en su película. Te acordarás de que era una belleza. Luego el compadre salia con la frase equivocada, una vez en una taqueria de la Valencia le dijo a la chica que atendia oye morena, y la morena le mentó la madre, mas prieto está usted pinche viejo lépero. Algo asi y luego la concurrencia nos echaba miradas de asesinos, como si realmente fuéramos unos maniacos sexuales. Pero asi era él, le gustaba mas la caceria que la caza.
Las malas lenguas, que siempre son las buenas dicen por ahi que parece ser, quizás, es una posibilidad que el compadre y la comadre Malona se hayan separado. Pero quién se lo va a creer, si estos camaradas están hechos uno para el ótro mas que nadie mas.
A la Paquita no la he visto muy seguido y la última vez nos medio peleamos porque yo andaba pasado de tragos y me puse como Pancho Pantera y o ella me vió feo o me dijo viejo feo o algo por ahi y yo la insulté con una observación mal observada y lo que recuerdo es que me mandó a la chingada y me amenazó con darme un golpe y al final me dijo me llamas para disculparte. Pero como el que se disculpa se inculpa, pues ya habrás adivinado que no la he llamado. Ya se arreglarán las cosas, cada dia me pongo mas insoportable pero también mas eremitamente huraño.
un abrazo
BErnal el buscapleitos
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Las fotos que colgaban y que estaban impresas en papel mural-kodak y montadas en marco de triplay pintado de negro eran tomadas por uno de los trabajadores del café, un bato con cola de caballo y con una permanente sonrisa y que a v eces nos inviataba o regalaba café o una crepe de las que hacían allí y que no estaban nada mal –“el mediterráneo no está mal, eh?”- pero las que hace Murielle no tienen comparación, hummmm! ahí con tu cervecita Victoria a un ladito sobre el mantel de cuadros rojos y blanco hecho en Pátzcuaro y mercado en Janítzio con fondo musical de don Silvestre Revueltas.
Yo tomé una foto muy buena del Bernard Brito en su casa aquella que tenía una escalera de servíciio caracoleada, como las que se estilan en el defectuoso, ésta escalera daba, quén sabe porqué, a la ventana de la recámara del pienoire argelino super buenísima-onda, y por esa escalera –según él- se subía la Mariane para espiar a su infidel amante y más de una vez lo agarró –según ellá- con las manos en la carne lujuriosamente acariciada, ella, la Mariane, que estaba medio locochona, se esperaba hasta que culminaban –según él- el coito y luego irrumpía tirando trompos y patadas y gritos a diestra y siniestra.
Czeslaw Milosz, el gran poeta polaco que enseñó lengaas eslávicas por más de tres décadas en la Universidad de Berkeley y que obtuvo el Nobel de de literature en el 80 iba bastante seguido a tomarse sus expressos con croasaints al Renaissance, le sacaba más de tres caezas al Obed, una vez estaba el finado amigo nostro atrás del laureado poeta en la fila de espera y desde la mesa Patricia, la Maga y miguelito le hacíamos gestos al Igor Gómez, gestos que éste contestaba con tremenda sonrisa que le alzaba su mostacho de morsa.
Salucitas
elmarioipictures
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Hace unos cuatro meses vi en Telegraph a aquel rubio medio pelirrojo que trabajaba en el Renaissanse y que se parecia mucho a Ginger Backer de Cream y Blind Faith. Aun de cabellera larga y de barba de chivo o de candado, según como se vea. Nos vimos por fracciones de segundo como fantasmas que ven fantasmas, no me acordé quién era hasta dos cuadras después. Este trabajaba mas en la parte de atrás del café donde tenian la cerveza y la prepa de la cocina. A veces nos daba el pichel sin nosotros pedirlo, o nos ofrecia crepas o reposteria que nadie habia reclamado.
Cuando cerraron el café se fue a trabajar a un resstaurante, no se si La Vals o el Kiko's. alguna fonda de pizzas. Los Tepas todavia tienen el monopolio de cafeceros en el Roma, aqui en esquina de College y Ashby, en el Milano, en otro frente a la universidad y hasta en algunos cafés de Oakland. El otro café donde se jugaba ajedrez, al extremo norte de la universidad ya cerró.
Parece ser que Marianne habia sido miembro importante de los comitecos laboriosos y como se sabe nadie entra a ese grupo sin estar medio tarolas y nadie sale ileso y mas taras bulba y al final de ese capítulo vuelven a ser lo que siempre fueron, gente que confunde ansias de poder con revolución y la izquierda con su nalga derecha, je je. Pero ni están todos los que son ni son todos los que están. Y te lo digo porque parece ser que están regresando, ya tienen mesas de desinformación ahi por Shattuck. Pero ya Lyn Marcus o Lyn May, no, esa era la encueratriz del Blanquita, Marcus ahora usa el nombre de pila Lyndon Larouche. Estuvo en la cárcel por timos y fraudes y acopio de armas y por andar de agente de la cia sin permiso ni compasión.
Aquella vez en Larry Blakes Murielle y Bernard estaban bailando un poco a la pie noire y se acerca Marianne y le dice a Murielle que dejara a su hombre en paz o le rompia la progenitora, o algo le rompia y le dijo que a Murielle no le gustaria que ella bailara con Mario de esa manera tan lépera, obscena, lujuriosa, pérdida y lasciva. Murielle dejó de bailar con el Britto porque éste ya iba de huida. Entonces la Mariane le echa los canes al Cabrerón pero éste también emprende la huida. Sólo el chaparrito no se arrugaba y siempre se ofrecia a consolar a las compañeras y ayudarlas a darle picones a los compañeros.
Aquella vez que fueron de dia de campo varias parejas y Marianne se desapareció en medio de la noche misteriosa, la buscaron hasta el amanecer por todo el bosque alumbrándose con cerillos y encendedores. Luego los demás se regresaron a sus casas y actividades y Bernard se quedó tres dias mas buscando el cadáver sin encontrarlo. Volvió a Berkeley muy preocupado y muy enojado y se instaló afuera de la casa de Marianne hasta que vió que habia actividad, las luces se encendian y apagaban. Entonces tocó y la llamaba diciendo lo único que quiero es cerciorarme de que estás bien, ábreme. No te abro decia ella, ya vete estoy bien. Hasta dos dias después la pudo convencer de que le abriera, mi vida, corazón, mi amorcito quiero verte, anda, abre la puerta y el corazón. La pendeja abrió y no tardó en verle la cara de asesino de las cavernas a Bernard cuando quiso volver a cerrar pero.... La madriza que le dió y él mismo me lo platicó, estuvo muy cerca del asesinato. Al principio era la ira -me decia- que lo hacia golplearla donde pudiera, pero una vez que estaba en el suelo casi desmayada, la empezó a golpear sistematicamente, la abofeteaba, la jaloneaba de los cabellos, le daba ganchos al hígado, me decia el Britto y le brillaban los ojos al recordar. Luego la arrastró y la subió a la cama donde la amarró, la desnudó y lo demás no quiero mencionarlo porque hay niños y damas alrededor. Pero dijo que el divino marquesito de Sade tendria muchas cosas que aprender de este capítulo.
Y se lo creo.
Bernal
***
Bernard y mi Murielle de aquellas segundas juventudes habían sido novios cuando ella estudaba piano y él estudiaba cine en aquel city collage de Oakland que estaba enfrente del Lake Marry, or something like that, ahí donde Frank Zappa dió un concierto con la filarmónica de Oakland un par de años antes de que llegara el las cabezasas, los pieseses y las manososos de Germen -léase: Óscar-Fernadndo, Obed-Igor, Margarita-Emma Goldman (?) y Patrucia a secas. Al dicho concierto fuimos mi compita Manolo Aloha, mi novia de aquel entonces y yoyito, vivíamos a unas cuadreas de ese lago que estaba en la Fruitvale Ave. si mal no recuerdo, yo tomé fotos de ese concierto que mi queridísimo y dilecto amigo veló al abrir mi Nikon F7 sin regresar el rollo para poner otro, jajaja... vivíamos en el mismo edifício que el bunazao del Malacas Montoya, chicano de coraza y buen caompañero de los desposeidos y que era amigo de aquella mujer profesosra de la Universidad de Pao Alto, que también resultó ser amiga del Jorge Jiménez, una mujer a la que usted la bautiozó como la Coatlicue, I do not Know why, jajaja, y que también era amiga y había hospedado varias veces a don José Revueltas, Malaquías tenía una foto de aquel Revulatas sin cartilla ni pasaporte -al gran escirot y gran bebedor le gustaba mucho esa canción y contaba el Malacas que se las cantaba ya al punto bien tequila con limón y un poco de rón. En la foto Revueltas estaba en medioi de dos rubias gabachas -de tremendo piernon loco y exuberanes tetas- en la cama, el con camisa a rayas,cabellera larga y su barba-ho-ci-min y sonrisa de triunfador, la foto fue puclicada junto con una entrrevista en un periódico de Palo Alto y com el fotografo era muy cuais del serígrafo y muralista y filantropo , Malaquías tenía una copia de dicha foto, enmarcada y en el centro del living room.
La segunda vez que ví a la peliroja Murelle, yo estaba desayunadno con el chaputo García -pasa compas- en un restaunracito que estaba entrente del Safeway de Ashby y Telegrraph, en ese resta trabajaba el Brito y Murielle iba y desayuna gratis sus scramble eggs with bacon and potatoes, croasaints y capuchinos, a ella yo la había conocido una semana antes en una fiesta en cas de Susan la novia del Jiménez, elllas eran buanas amigas, la Maga y usted estaban recién separados y ella andaba conmigo y el Manolete en esa "fiesta" a la que ns había invitado Jorge porque eramos sus "actores", jajaja. La fiesta terminó en orgía, todos contra todas y viveversa. Ddespues Murieleel y yo vivimos happy togueter for almsot fifthten years!
Salucitas
elmarioaltiro
Total que en el aniversario de Brennan's, antes de que lo moviesen al China Station, al otro lado del estacionamiento, coincidimos con Jeffrey Carter y hablamos de todos y de todo en el tiempo dorado de nuestra juventud. Terminamos besándonos al despedirnos, él y Denise se llevan muy bien. Le recordé que cuando lo conocí en el Renaisanse (que cuando tú mencionas ese café le das otro nombre) y estaba yo sentado con Margarita, llegó él y sin mas se sentó a hablar con ella, sin siquiera decir hola. Le dije firmemente, perdone usted Mr. Gringo -asi le dije- pero se levanta usted de esa silla, que yo no lo he invitado a serntarse -otra vez el Juan Pistolas. Me vió asombrado y dijo ah, perdone, soy Jeff.... Será Juan de la Chingada, pero se me va de esta mesa, pero ya, y le tronaba los dedos asi. La Magui toda avergonzaba trataba de componerle y yo mas necio me ponia. Total que se tuvo que ir el Jeffrey Carter, je je. Luego, poco a poco nos fuimos tratando y lo demás es historia. Se acordó de la historia y me dió un abrazo de esos que sólo Volker sabia dar. Una vez lo consultamos Denise y yo porque mi cuate Allan me estaba lanzando injustamente del apartamiento por intrigas de su agente de bienes raices. Nos dijo Carter, no la chinguen, nos dijo, con esa renta que ustedes le pagan al señor no tienen motivos -ni cara- para quejarse, Thank you, thank you, de qué lado estás, anyway. Estás despedido.
Total que esa vez en Brennan's nos contó de su vida, sus divorcios, sus crios, sus líos y la amistad con algunos cuates del East Bay Mud, etc. Pero la atracción de esa noche era una foto del volkán sonriente y lampiño, que puso en la pared su exnovia. Y es que se habian puesto fotografias de los que fueron clientes de hace mucho y que habian pasado a mejor vida ¿mejor vida o ausencia de vida?
También hace algunos años me encontré con Cayol, o como se llame, aquel tio que fue novio de Magui y que tocaba su flamenco y hablaba su español mejor que muchos. Ya no levantaba ni pesas ni pesares. Estaba divorciado y dedicado a criar y educar a su hija o hijas, no recuerdo. También Polly me dijo que a veces lo ve pasar por su barrio, tal vez rumbo al trabajo. Acuérdate que su determinación, modestia y honestidad lo hacian buscarse trabajos de salario mínimo. Extraño sujeto
Wally es una amiga de Andrea y Paola que vive ahi por North Beach y tiene La Tratoria con otra socia y examante, porque la amiga es lésbica de inclinación, qué lástima le dije, ni modo me dijo. Una dulzura de mujer. El compa Manolo les "arregló" la plomeria del restaurante y la socia casi lo mata porque parece ser que Manolín les hizo un desastre. Pero Wally ni se irrita ni sufre ni se acongoja, ya pasó, nada serio, dice sonriendo.
Del otro griego, Hari, casi nadie sabe nada. Una vez alguien mencionó que vió a su amiga aquella francesa con la que una vez compartió habitación y que le dijo que aun están en contacto, son amigos de por vida.
Robert vive ahora en San Francisco con la amiga Caitlin, está igual pero mas joven, je je. O como me dijo la Paquita cuando me vió después de mas de 20 años, estás igualito pero diferente. Ah, los encantos de la dialéctica metapatafísica.
fuerte abrazo>
Bernal el cronista cromosómico
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The renaissance estaba a la vuelta del Larry Blake’s, sí, ¿tons cuál, dónde estaba The experience café? En alguno de esos, creo que en el primero también colgaron una foto-casi-mural de la Margarovich y este su muy humilde servido. Ahí estuvo dicha foto por mucho tiempo, y después, mucho después, Magui me contó que su madre, en una de esas visitas a Berkeley, se agenció la foto, y parece que todavía la tiene, orgullosamente colgada a la entrada de su casa en Hermosillo/la ciudad del sol.
Me acuerdo también, borrosamente, de Joseph, creo que era rumano, no romano, muy amigo del Shüller-Will alias el Volker-tonic.
Una vez fui con el Leperuzco a visitar a la tal Wally, vivía en un Segundo piso cerca del San Francisco Art Institute, creo que en ese tiempo la Wallaby todavía no tenía la Tratoria y nuestro cuais del alma grande no era plomero todavía, jajaja, aunque en esos tiempos el compay Montoya era una especie de mil-usos, pero de los ofícios el que ejercía con más pasion y dedicación era la galopante galaneada –aunque a veces le salía el culo por la tirata- como aquella vez que llegó, creo que por primera vez- el arrogantísimo y supermamón de Ángel Parra a La peña. Resulta que todas las viejas que estaban en el antro-bunker-centro-cultural, algunas de ellas muy buenotas y bonitas, pero todas igual de polizontas alienadas idelogicamente, total que toda la runfla de chicas se lanza sobre el galan-cantor y a darle, colmarlo de besos, a meterel mano a diestra y siniesra –muy liberadas las mamazonas-, entonces una de ellas no alcanzaba, no llegaba a donde estaba el galan rodeado, amacizado y se puso a llorar-llorar y mi compay Manolo, muy compasivo y acomedido le dice: “no te agüites, mamacita, aquí esoty yo, tu rey…”, y ¡zaz! ¡sopas! la morenaza de ojos verdes le dejo ir dos tremendas cachetadas al amigo Montoya al tiempo que le recriminaba: “¡por igualado, güevon de mierda! Al rato, ahí nomás next door, en The starry plough, yo no encotraba manera de calmar a mi amigocho que echaba humo, fuego por los ojos y la boca: “no sé qué le van a ese pobre pendejo, carnal, pinchis rucas, no saben, carnal, no saben lo que se pierden…” Salimos de ahí con ercutos de Guinness y Jack Daaniels.
El abogado y trombonista Jeff, se portaba bien, educado, amable, jalador, pero eso sí, era o es, más largo que una long-aniza, más largo que un tren en cuestiones de albures de amores, casi siempre llegaba a los toquines con paloma nueva, a veces las reciclaba, pero no se notaba por eso de los cambios en el tinte o el corte de pelo o la variedad del vestuario: women’s business, you know. Pero de ahí a que los chicos del East bay mud tocaban bien, pues como que no tan bien, sobre cuando el chaputo García le daba de manotazos a las congas, joder, tío, y es que el Jeff como que le tenía estima, o lastima, jajaja, al otrora compañero de viaje. Pero de que le echaban ganas no cabe la menor duda y de que la pasabamos chevere, menos.
Salud y saludos a Denisse, Gerard, Polly, Robert y Caitlin y la imprecindible Paquita.
elmariogregariosampsa
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Las fotos las colgaron en el Renaissanse y creo que las tomó Joseph o Britto. Aunque tú tomaste algunas y Manuelito ótras. Ese café Experience nomás te lo soñates, o tal vez lo confundes con el Roma, a un lado del museo frente al campus. Era del mismo ruso que regenteaba el Renaissanse. A ese café casi no íbamos porque era un asco de latin lovers y eurotrash y además porque las chicas que atendian, unas gachupinas muy guapas no eran del agrado de nuestras compañeras.
Joseph era polaco y se andaba casando con aquella chica lindísima y dulce que siempre se reia o al menos se sonreia.. El polonés estudiaba física y ya estaba en el posgrado, doctorado y toda la cosa. El vulgar búlgaro que siempre traia dos naranjas haciendo malabares con una mano era espia de la kgb, según todos los que lo conocíamos. No recuerdo su nombre. Luego habia un hawaiano llamado Joe que estudiaba no sé qué. Haris Tsiringas estaba terminando su carrera de arquitectura. También iban todos los dias dos viejitos, no agraviándonos que siempre nos hacian la conversación. A veces se veia al nobel de poesia que mencionaste, creo Milosz.¿?
Como Chico, aquel portoriqueño de melena teñida de rubio y vestido con pañal y alas de angel fue echado varias veces por disturbios al órden tácito y principalmente por no pagar su consumo, dió por romper los cristales de los ventanales. Después de ser arrestado volvia y hacia la misma rompedera de ventanas y asi hasta que el dueño se cansó y cerró el Renaissanse y tuvimos que irnos de tiempo completo al Mediterraneum donde las mesas vacantes eran mas escasas.
El compadre Manuel, el mejor parecido de la palomilla según opinión de algunas (y también algunos) era mas film y menos efectividad. Le daba demasiadas vueltas y rodeos y mas vueltas a la ceremonia. Tardó tanto en llegarle de cuerpo entero a aquella rubiecita sueca mexicana que trabajaba en el Buttercup y que se llamaba Ingrid, creo, que en el camino se la ganó el gañán de Bernard que la convenció de que "actuara" encuerada en su película. Te acordarás de que era una belleza. Luego el compadre salia con la frase equivocada, una vez en una taqueria de la Valencia le dijo a la chica que atendia oye morena, y la morena le mentó la madre, mas prieto está usted pinche viejo lépero. Algo asi y luego la concurrencia nos echaba miradas de asesinos, como si realmente fuéramos unos maniacos sexuales. Pero asi era él, le gustaba mas la caceria que la caza.
Las malas lenguas, que siempre son las buenas dicen por ahi que parece ser, quizás, es una posibilidad que el compadre y la comadre Malona se hayan separado. Pero quién se lo va a creer, si estos camaradas están hechos uno para el ótro mas que nadie mas.
A la Paquita no la he visto muy seguido y la última vez nos medio peleamos porque yo andaba pasado de tragos y me puse como Pancho Pantera y o ella me vió feo o me dijo viejo feo o algo por ahi y yo la insulté con una observación mal observada y lo que recuerdo es que me mandó a la chingada y me amenazó con darme un golpe y al final me dijo me llamas para disculparte. Pero como el que se disculpa se inculpa, pues ya habrás adivinado que no la he llamado. Ya se arreglarán las cosas, cada dia me pongo mas insoportable pero también mas eremitamente huraño.
un abrazo
BErnal el buscapleitos
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Las fotos que colgaban y que estaban impresas en papel mural-kodak y montadas en marco de triplay pintado de negro eran tomadas por uno de los trabajadores del café, un bato con cola de caballo y con una permanente sonrisa y que a v eces nos inviataba o regalaba café o una crepe de las que hacían allí y que no estaban nada mal –“el mediterráneo no está mal, eh?”- pero las que hace Murielle no tienen comparación, hummmm! ahí con tu cervecita Victoria a un ladito sobre el mantel de cuadros rojos y blanco hecho en Pátzcuaro y mercado en Janítzio con fondo musical de don Silvestre Revueltas.
Yo tomé una foto muy buena del Bernard Brito en su casa aquella que tenía una escalera de servíciio caracoleada, como las que se estilan en el defectuoso, ésta escalera daba, quén sabe porqué, a la ventana de la recámara del pienoire argelino super buenísima-onda, y por esa escalera –según él- se subía la Mariane para espiar a su infidel amante y más de una vez lo agarró –según ellá- con las manos en la carne lujuriosamente acariciada, ella, la Mariane, que estaba medio locochona, se esperaba hasta que culminaban –según él- el coito y luego irrumpía tirando trompos y patadas y gritos a diestra y siniestra.
Czeslaw Milosz, el gran poeta polaco que enseñó lengaas eslávicas por más de tres décadas en la Universidad de Berkeley y que obtuvo el Nobel de de literature en el 80 iba bastante seguido a tomarse sus expressos con croasaints al Renaissance, le sacaba más de tres caezas al Obed, una vez estaba el finado amigo nostro atrás del laureado poeta en la fila de espera y desde la mesa Patricia, la Maga y miguelito le hacíamos gestos al Igor Gómez, gestos que éste contestaba con tremenda sonrisa que le alzaba su mostacho de morsa.
Salucitas
elmarioipictures
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Hace unos cuatro meses vi en Telegraph a aquel rubio medio pelirrojo que trabajaba en el Renaissanse y que se parecia mucho a Ginger Backer de Cream y Blind Faith. Aun de cabellera larga y de barba de chivo o de candado, según como se vea. Nos vimos por fracciones de segundo como fantasmas que ven fantasmas, no me acordé quién era hasta dos cuadras después. Este trabajaba mas en la parte de atrás del café donde tenian la cerveza y la prepa de la cocina. A veces nos daba el pichel sin nosotros pedirlo, o nos ofrecia crepas o reposteria que nadie habia reclamado.
Cuando cerraron el café se fue a trabajar a un resstaurante, no se si La Vals o el Kiko's. alguna fonda de pizzas. Los Tepas todavia tienen el monopolio de cafeceros en el Roma, aqui en esquina de College y Ashby, en el Milano, en otro frente a la universidad y hasta en algunos cafés de Oakland. El otro café donde se jugaba ajedrez, al extremo norte de la universidad ya cerró.
Parece ser que Marianne habia sido miembro importante de los comitecos laboriosos y como se sabe nadie entra a ese grupo sin estar medio tarolas y nadie sale ileso y mas taras bulba y al final de ese capítulo vuelven a ser lo que siempre fueron, gente que confunde ansias de poder con revolución y la izquierda con su nalga derecha, je je. Pero ni están todos los que son ni son todos los que están. Y te lo digo porque parece ser que están regresando, ya tienen mesas de desinformación ahi por Shattuck. Pero ya Lyn Marcus o Lyn May, no, esa era la encueratriz del Blanquita, Marcus ahora usa el nombre de pila Lyndon Larouche. Estuvo en la cárcel por timos y fraudes y acopio de armas y por andar de agente de la cia sin permiso ni compasión.
Aquella vez en Larry Blakes Murielle y Bernard estaban bailando un poco a la pie noire y se acerca Marianne y le dice a Murielle que dejara a su hombre en paz o le rompia la progenitora, o algo le rompia y le dijo que a Murielle no le gustaria que ella bailara con Mario de esa manera tan lépera, obscena, lujuriosa, pérdida y lasciva. Murielle dejó de bailar con el Britto porque éste ya iba de huida. Entonces la Mariane le echa los canes al Cabrerón pero éste también emprende la huida. Sólo el chaparrito no se arrugaba y siempre se ofrecia a consolar a las compañeras y ayudarlas a darle picones a los compañeros.
Aquella vez que fueron de dia de campo varias parejas y Marianne se desapareció en medio de la noche misteriosa, la buscaron hasta el amanecer por todo el bosque alumbrándose con cerillos y encendedores. Luego los demás se regresaron a sus casas y actividades y Bernard se quedó tres dias mas buscando el cadáver sin encontrarlo. Volvió a Berkeley muy preocupado y muy enojado y se instaló afuera de la casa de Marianne hasta que vió que habia actividad, las luces se encendian y apagaban. Entonces tocó y la llamaba diciendo lo único que quiero es cerciorarme de que estás bien, ábreme. No te abro decia ella, ya vete estoy bien. Hasta dos dias después la pudo convencer de que le abriera, mi vida, corazón, mi amorcito quiero verte, anda, abre la puerta y el corazón. La pendeja abrió y no tardó en verle la cara de asesino de las cavernas a Bernard cuando quiso volver a cerrar pero.... La madriza que le dió y él mismo me lo platicó, estuvo muy cerca del asesinato. Al principio era la ira -me decia- que lo hacia golplearla donde pudiera, pero una vez que estaba en el suelo casi desmayada, la empezó a golpear sistematicamente, la abofeteaba, la jaloneaba de los cabellos, le daba ganchos al hígado, me decia el Britto y le brillaban los ojos al recordar. Luego la arrastró y la subió a la cama donde la amarró, la desnudó y lo demás no quiero mencionarlo porque hay niños y damas alrededor. Pero dijo que el divino marquesito de Sade tendria muchas cosas que aprender de este capítulo.
Y se lo creo.
Bernal
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Bernard y mi Murielle de aquellas segundas juventudes habían sido novios cuando ella estudaba piano y él estudiaba cine en aquel city collage de Oakland que estaba enfrente del Lake Marry, or something like that, ahí donde Frank Zappa dió un concierto con la filarmónica de Oakland un par de años antes de que llegara el las cabezasas, los pieseses y las manososos de Germen -léase: Óscar-Fernadndo, Obed-Igor, Margarita-Emma Goldman (?) y Patrucia a secas. Al dicho concierto fuimos mi compita Manolo Aloha, mi novia de aquel entonces y yoyito, vivíamos a unas cuadreas de ese lago que estaba en la Fruitvale Ave. si mal no recuerdo, yo tomé fotos de ese concierto que mi queridísimo y dilecto amigo veló al abrir mi Nikon F7 sin regresar el rollo para poner otro, jajaja... vivíamos en el mismo edifício que el bunazao del Malacas Montoya, chicano de coraza y buen caompañero de los desposeidos y que era amigo de aquella mujer profesosra de la Universidad de Pao Alto, que también resultó ser amiga del Jorge Jiménez, una mujer a la que usted la bautiozó como la Coatlicue, I do not Know why, jajaja, y que también era amiga y había hospedado varias veces a don José Revueltas, Malaquías tenía una foto de aquel Revulatas sin cartilla ni pasaporte -al gran escirot y gran bebedor le gustaba mucho esa canción y contaba el Malacas que se las cantaba ya al punto bien tequila con limón y un poco de rón. En la foto Revueltas estaba en medioi de dos rubias gabachas -de tremendo piernon loco y exuberanes tetas- en la cama, el con camisa a rayas,cabellera larga y su barba-ho-ci-min y sonrisa de triunfador, la foto fue puclicada junto con una entrrevista en un periódico de Palo Alto y com el fotografo era muy cuais del serígrafo y muralista y filantropo , Malaquías tenía una copia de dicha foto, enmarcada y en el centro del living room.
La segunda vez que ví a la peliroja Murelle, yo estaba desayunadno con el chaputo García -pasa compas- en un restaunracito que estaba entrente del Safeway de Ashby y Telegrraph, en ese resta trabajaba el Brito y Murielle iba y desayuna gratis sus scramble eggs with bacon and potatoes, croasaints y capuchinos, a ella yo la había conocido una semana antes en una fiesta en cas de Susan la novia del Jiménez, elllas eran buanas amigas, la Maga y usted estaban recién separados y ella andaba conmigo y el Manolete en esa "fiesta" a la que ns había invitado Jorge porque eramos sus "actores", jajaja. La fiesta terminó en orgía, todos contra todas y viveversa. Ddespues Murieleel y yo vivimos happy togueter for almsot fifthten years!
Salucitas
elmarioaltiro
martes, 15 de septiembre de 2009
JUEGO DE CARTAS 2
Y había ese bar, salón, centro de perdición, o como usté quiera llamarlo, que estaba al cruzar Columbus desde el Vesubio. Era una cerrada y en el lado izquierdo la puerta se abria a la semiobscuridad. Ahi se reunían los amigos de los amigos de los que se sentian situacionistas en el 79 o el 81. No estaba lejos de ese otro centro que era el Mabuhay Gardens, donde la esposa del Mavrides danzaba desnuda, a no ser por ese papel o plástico transprente que se enrollaba en el cuerpo. La veias torcer su cadera, caer en el piso y contorsionarse, el plástico pegado a la piel, los muslos abriéndose al ritmo de los Ramones, los Durán Durán y otros tantos grupos punketos de ese entonces.
Pero en ese bar al otro lado de la calle del Vesubio, a media cuadra de El Condor, donde Carol Doda hacía sus encueramientos sagrados, la concurrencia en multitudes perdidas en los vapores de hash y mota sinsemilla por favor y ese alcohol infaliblemente presentes, firmes, de frente, marchen, hablaban de la revolución esquina con deseo. Te cruzabas con esa rubia que te veia sin saber qué preguntar con esa sonrisa a medias y tú le pasabas la mano por ese vientre palpitante contra tu caricia, la tomabas de las caderas, la besabas. Te seguia a algún rincón del bar, le alzabas la minifalda de Reynalda, le metias la mano entre las piernas. Te dejaba hacer, pero te mordia el cuello, y esa marca tendrias que explicarla al día siguiente, pero ahora no importa, porque te estás abriendo la bragueta y la estás poniendo contra la pared y ella te ayuda enlazando los muslos alrededor de tu cintura. Gente pasa y los mira y sonrie, no te importa, la besas y ella te besa interminablemente. Allá ves pasar a Gerard, a Bernard, escondes la cara entre el cabello corto y el cuello de la bella, la posees o te posee. Te mira profundamente sin preguntar tu nombre y te deja una marca en el pecho con las uñas de dos dedos, y te dice ahora eres mío. Sonríes pendejamente, qué te queda. Se va.
Cruzas la calle y ves a Gregory Corso a la entrada del Vesubio, lo invitas a un trago, le compras un scotch, pides lo mismo, no encuentras la cartera, no importa, le pasas el antebrazo por el cuello, me gustan tus poemas de la gasolina o el diesel o lo que sea, le dices, mintiendo porque no te acuerdas de ninguno de sus versos, pero ni quien se fije, porque él sabe que estás hablando por hablar. Bajas al baño y lees otra vez eso de to be is to do or to do is to be, sonríes. Subes.
Cruzas la calle y vuelves al otro bar buscando a tus amigos.Allá lejos ves a Adam y a aquel buey al que le diste el empujón por defender el honor de su exmujer que gemía y lloraba el abandono. Buscas a tu compañera, la ves a lo lejos hablar agitadamente con alguien, te das la vuelta, quieres encontrar a la mujer que poseiste contra la pared, la ves, te ve, te hace una señal. Salen al callejón. Te planta un beso y te toma de los genitales con ternura y violencia. Se sube la falda y se pega a ti. Alguien los mira, no te importa. Ya sé quién eres, te dice, pero tú no escuchas porque estás ocupado en pasar tus manos por sus pechos y en meter tus dedos entre sus piernas .Estás enamorado como un idiota. You already fucked me, te dice, soy tuya y tú eres mío y san se acabó, this is the end of the world. Sabes que no puedes responder a esa definición categórica. La cobardía o el buen sentido te hacen abstenerte de pedirle el teléfono y aún de preguntar su nombre. Así sucedió en esa fiesta en casa del amigo de Leonel en ese departamento enfrente de la plaza en Hermosillo. Te echaste el capirucho con la novia de aquel amigo que mejor ni mencionamos su nombre. Ya soy tuya te dijo y tú te hiciste el desentendido porque tenías a tu Maga esperándote y tú no quisiste complicaciones. La cobardía es una excusa exclusiva y para qué hacer nudos de eso que llamamos vida. Pero esta vez la chica te ve, te besa y te muerde los labios hasta hacerlos sangrar. Sabes que es la despedida. Pasa cerca el amigo Licón sonriendo, como sabiendo lo que está pasando, aunque nunca mencionara nada de lo que vió o no vió. Detrás vienen dos compañeros de Red Eye forjando un toque.
Era tan bella que daban ganas de llorar. Pero por una vez que lloré ya me decian el llorón.
Cruzas la calle otra vez. Pides una cuba libre en el Vesubio, Gregory Corso está en una mesa hablando con unos amigos. Te llevas la cuba libre hacia la puerta. Not drinking outside, te dice el bartender. Ni hablar, te vacías el vaso y sales al callejón que después se llamó Jack Kerouac y te meas contra la pared y ese mal mural. Cruzas la calle, te esperan los amigos para volver a Berkeley. Alegría y tristeza. Mañana será otro día.
Días de añoranzas inexplicables. Te pasa la vida enfrente, la posibilidad, el azar. Lo que hubiera sucedido y sucedió no tuvo secuencia en la consecuencia. Hoy me acordé porque en cena con Gerard y Polly recordábamos los días en San Francisco y ese bar cuyo nombre tal vez tú recuerdas.
Bernal el espectador de su vida
***
Recuerdo, sí, y muy bien El vesubio y sus excelentes Irish coffes –para esas frías noches de esos crudos inviernos sanfranciscanos-; recuerdo también El condor y las enormes tetas de neon de la Carol Doda; recuerdo, sí, y muy bien a la mujdr del Mavrides, retorciéndose en el stage ilumindado de rojo y envuelto en densos humos y sumos calenturientos; recuerdo el callejón apestoso a meados, guacaras y semenes podridos; recueroo el otro callejón y ese insolente mural y la ventana de City lights bookshop; recuerdo, sí, y muy bien que muy cerca de ahí, por la Vallejo St. estaba el Trieste café, ahí donde pululaban aspirantes a modelos, actors, actrices, pintores, músicos y demás clase de faranduleros faranuleados y pasoneados y recuerdo al obeso dueño del café cantando a todo pulmón fragmentos del Fígaros-Donnas immóviles y demás Traviatas; recuerdo también el Keystone corner cerca de esos rumbos Northbeachianos, ahí adonde iba Obed “el perro” Gómez con su saxo y sus sueños de seguirle los pasos a los maullidos del “gato” Barbieri, ahí donde por five bucks uno se aventaba su par de scotches o brandis escuchando a la tremenda gorda-ruiseñora Sara Vaughan o al músico-poeta-activisa africano Archie Sheep, pure jazz, mate, pure focking jazzzzzz!; también recuerdo –un poquito más a la izquierda y más arriba allá por La mission- El casino tropical, allá íbamos la Paquita y yoyotzin junto con el Victorio y la Catalana a salsonear y danzonsear y tomar cubaslibres ron guacardí adulterado, todo por un puto dolarcincuenta, joder!; también recuerdo –éstos ya en Berkeley- el Larry Blakes, ahí donde cubrimos una pared entera con botellas vacías de brandy Fundador, guacalas, coño, que horror! y también el White horse, ahí donde el painter Quiñones se desplayaba en sus afanes guys pero como Pedro por su house…
Pero de ese bar que usted mi caro Oscarino, de ese bar y de esa rubia de categoría que usted de follaba y re-follaba en las pertinentes oscuridades protectoras, de esa rubia (no sería la Mary ann –no la Faithful, of course- ) no me ricordo, de ese bar no me ricordo, tal vez , como usted señala dudosamente, no haya sido el año del ’79 sino el del ’81, y en ese entonces este su muy seguro servidor, ya andaba por Oaxaca, San Cristobal de las Casas, por Palenque, Agua azul, Jalapa, Veracruz, ay mi Veracrú, yo andaba pataeperro por Erongarícuaro, Pátzcuaro, Morelia, el D.F. Tepoz, Zihua y puntos intemedios, tal vez por eso no me acuerdo…un abrazo.
elmarioelmemorioso
Pero en ese bar al otro lado de la calle del Vesubio, a media cuadra de El Condor, donde Carol Doda hacía sus encueramientos sagrados, la concurrencia en multitudes perdidas en los vapores de hash y mota sinsemilla por favor y ese alcohol infaliblemente presentes, firmes, de frente, marchen, hablaban de la revolución esquina con deseo. Te cruzabas con esa rubia que te veia sin saber qué preguntar con esa sonrisa a medias y tú le pasabas la mano por ese vientre palpitante contra tu caricia, la tomabas de las caderas, la besabas. Te seguia a algún rincón del bar, le alzabas la minifalda de Reynalda, le metias la mano entre las piernas. Te dejaba hacer, pero te mordia el cuello, y esa marca tendrias que explicarla al día siguiente, pero ahora no importa, porque te estás abriendo la bragueta y la estás poniendo contra la pared y ella te ayuda enlazando los muslos alrededor de tu cintura. Gente pasa y los mira y sonrie, no te importa, la besas y ella te besa interminablemente. Allá ves pasar a Gerard, a Bernard, escondes la cara entre el cabello corto y el cuello de la bella, la posees o te posee. Te mira profundamente sin preguntar tu nombre y te deja una marca en el pecho con las uñas de dos dedos, y te dice ahora eres mío. Sonríes pendejamente, qué te queda. Se va.
Cruzas la calle y ves a Gregory Corso a la entrada del Vesubio, lo invitas a un trago, le compras un scotch, pides lo mismo, no encuentras la cartera, no importa, le pasas el antebrazo por el cuello, me gustan tus poemas de la gasolina o el diesel o lo que sea, le dices, mintiendo porque no te acuerdas de ninguno de sus versos, pero ni quien se fije, porque él sabe que estás hablando por hablar. Bajas al baño y lees otra vez eso de to be is to do or to do is to be, sonríes. Subes.
Cruzas la calle y vuelves al otro bar buscando a tus amigos.Allá lejos ves a Adam y a aquel buey al que le diste el empujón por defender el honor de su exmujer que gemía y lloraba el abandono. Buscas a tu compañera, la ves a lo lejos hablar agitadamente con alguien, te das la vuelta, quieres encontrar a la mujer que poseiste contra la pared, la ves, te ve, te hace una señal. Salen al callejón. Te planta un beso y te toma de los genitales con ternura y violencia. Se sube la falda y se pega a ti. Alguien los mira, no te importa. Ya sé quién eres, te dice, pero tú no escuchas porque estás ocupado en pasar tus manos por sus pechos y en meter tus dedos entre sus piernas .Estás enamorado como un idiota. You already fucked me, te dice, soy tuya y tú eres mío y san se acabó, this is the end of the world. Sabes que no puedes responder a esa definición categórica. La cobardía o el buen sentido te hacen abstenerte de pedirle el teléfono y aún de preguntar su nombre. Así sucedió en esa fiesta en casa del amigo de Leonel en ese departamento enfrente de la plaza en Hermosillo. Te echaste el capirucho con la novia de aquel amigo que mejor ni mencionamos su nombre. Ya soy tuya te dijo y tú te hiciste el desentendido porque tenías a tu Maga esperándote y tú no quisiste complicaciones. La cobardía es una excusa exclusiva y para qué hacer nudos de eso que llamamos vida. Pero esta vez la chica te ve, te besa y te muerde los labios hasta hacerlos sangrar. Sabes que es la despedida. Pasa cerca el amigo Licón sonriendo, como sabiendo lo que está pasando, aunque nunca mencionara nada de lo que vió o no vió. Detrás vienen dos compañeros de Red Eye forjando un toque.
Era tan bella que daban ganas de llorar. Pero por una vez que lloré ya me decian el llorón.
Cruzas la calle otra vez. Pides una cuba libre en el Vesubio, Gregory Corso está en una mesa hablando con unos amigos. Te llevas la cuba libre hacia la puerta. Not drinking outside, te dice el bartender. Ni hablar, te vacías el vaso y sales al callejón que después se llamó Jack Kerouac y te meas contra la pared y ese mal mural. Cruzas la calle, te esperan los amigos para volver a Berkeley. Alegría y tristeza. Mañana será otro día.
Días de añoranzas inexplicables. Te pasa la vida enfrente, la posibilidad, el azar. Lo que hubiera sucedido y sucedió no tuvo secuencia en la consecuencia. Hoy me acordé porque en cena con Gerard y Polly recordábamos los días en San Francisco y ese bar cuyo nombre tal vez tú recuerdas.
Bernal el espectador de su vida
***
Recuerdo, sí, y muy bien El vesubio y sus excelentes Irish coffes –para esas frías noches de esos crudos inviernos sanfranciscanos-; recuerdo también El condor y las enormes tetas de neon de la Carol Doda; recuerdo, sí, y muy bien a la mujdr del Mavrides, retorciéndose en el stage ilumindado de rojo y envuelto en densos humos y sumos calenturientos; recuerdo el callejón apestoso a meados, guacaras y semenes podridos; recueroo el otro callejón y ese insolente mural y la ventana de City lights bookshop; recuerdo, sí, y muy bien que muy cerca de ahí, por la Vallejo St. estaba el Trieste café, ahí donde pululaban aspirantes a modelos, actors, actrices, pintores, músicos y demás clase de faranduleros faranuleados y pasoneados y recuerdo al obeso dueño del café cantando a todo pulmón fragmentos del Fígaros-Donnas immóviles y demás Traviatas; recuerdo también el Keystone corner cerca de esos rumbos Northbeachianos, ahí adonde iba Obed “el perro” Gómez con su saxo y sus sueños de seguirle los pasos a los maullidos del “gato” Barbieri, ahí donde por five bucks uno se aventaba su par de scotches o brandis escuchando a la tremenda gorda-ruiseñora Sara Vaughan o al músico-poeta-activisa africano Archie Sheep, pure jazz, mate, pure focking jazzzzzz!; también recuerdo –un poquito más a la izquierda y más arriba allá por La mission- El casino tropical, allá íbamos la Paquita y yoyotzin junto con el Victorio y la Catalana a salsonear y danzonsear y tomar cubaslibres ron guacardí adulterado, todo por un puto dolarcincuenta, joder!; también recuerdo –éstos ya en Berkeley- el Larry Blakes, ahí donde cubrimos una pared entera con botellas vacías de brandy Fundador, guacalas, coño, que horror! y también el White horse, ahí donde el painter Quiñones se desplayaba en sus afanes guys pero como Pedro por su house…
Pero de ese bar que usted mi caro Oscarino, de ese bar y de esa rubia de categoría que usted de follaba y re-follaba en las pertinentes oscuridades protectoras, de esa rubia (no sería la Mary ann –no la Faithful, of course- ) no me ricordo, de ese bar no me ricordo, tal vez , como usted señala dudosamente, no haya sido el año del ’79 sino el del ’81, y en ese entonces este su muy seguro servidor, ya andaba por Oaxaca, San Cristobal de las Casas, por Palenque, Agua azul, Jalapa, Veracruz, ay mi Veracrú, yo andaba pataeperro por Erongarícuaro, Pátzcuaro, Morelia, el D.F. Tepoz, Zihua y puntos intemedios, tal vez por eso no me acuerdo…un abrazo.
elmarioelmemorioso
lunes, 14 de septiembre de 2009
JUEGO DE CARTAS
Mi estimado, poeta de la soledad entre las multitudes, cuya sorda ceguera, etcétera de los etcéteras.
Resulta que estaba buscando información de ese pleito entre Evodio Escaldante y Javier Sicilia y me encontré por accidente con un sitio NOCTAMBULARIO II (+18) donde este camarada, creo que se nombra Angel, tiene una serie interminable, cientos, miles de fotos buenísimas de mujeres buenísimas desnudas, en pelota, encueradas, a ráiz, en diferentes poses y en encuentros sexuales con miembros de diversas anatomias. Están ahi fotos no sólo de Weston, Tina, Alvarez Bravo, Flor Garduño, de muchos ótros cuyos nombres no habia oido. Todas las fotografias son de viejas bichis, como dicen en Sonora. Bellísimas. Y luego de eso, tiene entradas anteriores donde hay mas y mas hasta que te quedas ciego, le dijo el comal a la olla.
Encontré al fin esa reseña crítica de Evodio y la respuesta de Sicilia concerniente a ese premio de poesia que le dieron el año pasado. El camarada Evodio la caga gacho y no se cubrió a tiempo, le cayó Sicilia, cuyos poemas no están mal, he, no están mal. Es la segunda respuesta a críticas de Evodio que he leido en que lo agarran y lo usan como trapeador, lo dejan como palo de gallinero, como cuerda de cochino. Y si lees crítica y contracrítica, no te queda mas que reconocer, dolorosamente, que Evodio estaba equivocado. Esta vez, acusando a Sicilia de plagio y al jurado calificador de pendejos, demostró un poco de falta de ignorancia. Sicilia le responde que está el amigo Escalante descubriendo el hilo negro, que las citas a Celán, Eliot, y otros dos o tres son tan obvias que son referencias adoptadas y adaptadas. Es claro, es como cuando Lautreamont se apropia directamente versos muy conocidos de otros poetas. Y seria como si alguien de repente "descubriera" que uno o dos o diez de los Papas de Bacon son fusiladas del de Velázquez. Ajá, te agarré en el plagio mi Pancho Tocino.. Chin Chín, que sopor y que bochorno. En la otra crítica de hace unos años, le contesta el poeta criticado diciéndole a Evodio que su intención fue utilizar palabras comunes y no podia creer que Evodio corrigiera y sugiriera substituir los vocablos con equivalentes mas "poéticos" . Por otro lado he leido otras reseñas bien chingonas del camarada.
Bernal el hedonista
***
Qué pachó, mi buen compay-Bernal, si Noctambulario esta en mi bookmarks desde hace mínimo unos tres abriles, discúlpeme socio por no haber compartido tan divinos espectá-culos con don usted, ese tal Ángel creo que es amigocho del J.M. Espinasa, tiene buen ojo para selecionar los cueros que "exhibe" en su bló...
Yo leí una parte de la campal entre "el santo" Javier Sicilia y "el duranguense" Evodio Escalante, esoty muy de acuerdo contigo el Evodio se salió de sus casillas pero si gacho, gacho, perdió los estribos el gran saxofonista -por que es bueno para eso del jazz-, Sicilia es más sosegado en sus respuestas y nunca acusa a Esalante de mal poeta, en cambio Escalane no vacila en echarle en cara el que Sicillia se "alínie" con cierta tradición poética: "tú, Javier, con tus deshilvanados versos te atreves a..." cito de memoria. Muchos comentarios a esa desolladero entre Escalante y Siicilia coincidian en que el primero estaba ardido, y es que de alguna manera el Aguascalientes es el premioi que todos los poetas mexicanos quieren -menos yo, jajaja-. El premio d poeséa Iberoamericano Ramón López Velarde,que otorga el Estado de Zacatecas empieza a ganar prestigio, habría que preparse esas 70 cuartillas requeridas y encomendarse al Santo Ramón de Jeréz.
He leído bastantes ensayos de E.E. -algunos muy buenos, muy bien documentados-, pero, hasta la fecha, no he leído poemas suyos. De Sicilia conozco una plaquette: Oro (de oro y de orar) que le publicó Pancho Toledo en su extinta Editorial Toledo al principio de los noventas, muy buenos poemas y él muy buen lector de sus poemas.
Eduardo Lizalde es -para muy mi gusto- el poeta que mejor lee sus versos, que además son muy buenos versos. Le sigue -para muy mi gusto- Jáime Sabines -el de Tarumba, más que Los amorosos-; don Rubén Bonifaz Nuño; Alí Chumacero; Mario Bohórquez, ete úliimo, joven, 40 abriles, Premio Aguas Calientes 2007, sinaloense muy en la ruta de Fernando Pessoa y del queretano Francisco Cervantes. Se me iba olvidando citar al pobrecito señor x Ricardo Castillo como otro de los muy buenos decidores de su poesía, además tiene el merito de decirla, no leeral, aei como miguelito, by heart, pues, en el 2003 coicidemos en la misma mesa en Horas de Junio, ah´ˆahí en Hermosio pueblito sencio....
un abrazo y salucitas aunqeu sea con horchata.
elmariojoderjodiendo
***
Ta bien, ta bien, asi nos llevamos, yo tratando de encontrar fotos para engrosar mi colección que utilizo para mis desnudos. Que nos son desnudos vestidos, como los de algunos pintores balines que o exageran el color y el olor de la suave piel o de plano sus desnudos están vestidos de academia y aburrimiento.. Y hasta que de puro accidente accedo a esta maravilla de Evas encueradas, antes de que se comieran esa fruta y se vieran desnudas y se avergonzaran ¿y por qué se esconden? les pregunta el Jeováh. No, nada, nomás aqui buscando algo que se nos perdió.
Además de bellas las bellas, están bellas las fotografias, al menos la mayoria.
Gracias de todos modos
Bernal el hedonista
***
Aquí mi compay Bernal, mire usted estos parecidos entre estas dos fotos, la primera la tomó mi gordis Karina allá por los 86's en Tasmania, mucho desdenantes que yo la conociera, la segunda es de una tal Bettina Rheims y no sé cuándo la tomó , la saqué del Noctamulario que aahora ha de estar usted fisgoneando, so pretexto de "inspirarse', mire tio que a usted no le hacen falta esas "cosotas" pa' inspirarse y tirarse dos, tres o más óleos de femmes fatales, pues como que está muy en sangre de usted y en su carácter de pintor post-post pos-qué y los desnudos le salen como aguamiel al maguey, "unos curaditos de piñon ya de pilón, noooooo?" Además usted me ha dicho que tiene como un regimiento de Adelitas y Amazonas.com- amansaditas y amasaditas allí por donde usted vivorea, en ese pueblito post-beat-beat-boom. Pero al ojo no le hace ñoda darse la vuelecita por curvas y colinas y cañaditas y ojos de agua bendita y demás olorosas localidades geofísicas del corpo femeninini, eh! vero, verissimo, e bello, bellissimo....
Un abrazo y cheers
elmariolelo
Resulta que estaba buscando información de ese pleito entre Evodio Escaldante y Javier Sicilia y me encontré por accidente con un sitio NOCTAMBULARIO II (+18) donde este camarada, creo que se nombra Angel, tiene una serie interminable, cientos, miles de fotos buenísimas de mujeres buenísimas desnudas, en pelota, encueradas, a ráiz, en diferentes poses y en encuentros sexuales con miembros de diversas anatomias. Están ahi fotos no sólo de Weston, Tina, Alvarez Bravo, Flor Garduño, de muchos ótros cuyos nombres no habia oido. Todas las fotografias son de viejas bichis, como dicen en Sonora. Bellísimas. Y luego de eso, tiene entradas anteriores donde hay mas y mas hasta que te quedas ciego, le dijo el comal a la olla.
Encontré al fin esa reseña crítica de Evodio y la respuesta de Sicilia concerniente a ese premio de poesia que le dieron el año pasado. El camarada Evodio la caga gacho y no se cubrió a tiempo, le cayó Sicilia, cuyos poemas no están mal, he, no están mal. Es la segunda respuesta a críticas de Evodio que he leido en que lo agarran y lo usan como trapeador, lo dejan como palo de gallinero, como cuerda de cochino. Y si lees crítica y contracrítica, no te queda mas que reconocer, dolorosamente, que Evodio estaba equivocado. Esta vez, acusando a Sicilia de plagio y al jurado calificador de pendejos, demostró un poco de falta de ignorancia. Sicilia le responde que está el amigo Escalante descubriendo el hilo negro, que las citas a Celán, Eliot, y otros dos o tres son tan obvias que son referencias adoptadas y adaptadas. Es claro, es como cuando Lautreamont se apropia directamente versos muy conocidos de otros poetas. Y seria como si alguien de repente "descubriera" que uno o dos o diez de los Papas de Bacon son fusiladas del de Velázquez. Ajá, te agarré en el plagio mi Pancho Tocino.. Chin Chín, que sopor y que bochorno. En la otra crítica de hace unos años, le contesta el poeta criticado diciéndole a Evodio que su intención fue utilizar palabras comunes y no podia creer que Evodio corrigiera y sugiriera substituir los vocablos con equivalentes mas "poéticos" . Por otro lado he leido otras reseñas bien chingonas del camarada.
Bernal el hedonista
***
Qué pachó, mi buen compay-Bernal, si Noctambulario esta en mi bookmarks desde hace mínimo unos tres abriles, discúlpeme socio por no haber compartido tan divinos espectá-culos con don usted, ese tal Ángel creo que es amigocho del J.M. Espinasa, tiene buen ojo para selecionar los cueros que "exhibe" en su bló...
Yo leí una parte de la campal entre "el santo" Javier Sicilia y "el duranguense" Evodio Escalante, esoty muy de acuerdo contigo el Evodio se salió de sus casillas pero si gacho, gacho, perdió los estribos el gran saxofonista -por que es bueno para eso del jazz-, Sicilia es más sosegado en sus respuestas y nunca acusa a Esalante de mal poeta, en cambio Escalane no vacila en echarle en cara el que Sicillia se "alínie" con cierta tradición poética: "tú, Javier, con tus deshilvanados versos te atreves a..." cito de memoria. Muchos comentarios a esa desolladero entre Escalante y Siicilia coincidian en que el primero estaba ardido, y es que de alguna manera el Aguascalientes es el premioi que todos los poetas mexicanos quieren -menos yo, jajaja-. El premio d poeséa Iberoamericano Ramón López Velarde,que otorga el Estado de Zacatecas empieza a ganar prestigio, habría que preparse esas 70 cuartillas requeridas y encomendarse al Santo Ramón de Jeréz.
He leído bastantes ensayos de E.E. -algunos muy buenos, muy bien documentados-, pero, hasta la fecha, no he leído poemas suyos. De Sicilia conozco una plaquette: Oro (de oro y de orar) que le publicó Pancho Toledo en su extinta Editorial Toledo al principio de los noventas, muy buenos poemas y él muy buen lector de sus poemas.
Eduardo Lizalde es -para muy mi gusto- el poeta que mejor lee sus versos, que además son muy buenos versos. Le sigue -para muy mi gusto- Jáime Sabines -el de Tarumba, más que Los amorosos-; don Rubén Bonifaz Nuño; Alí Chumacero; Mario Bohórquez, ete úliimo, joven, 40 abriles, Premio Aguas Calientes 2007, sinaloense muy en la ruta de Fernando Pessoa y del queretano Francisco Cervantes. Se me iba olvidando citar al pobrecito señor x Ricardo Castillo como otro de los muy buenos decidores de su poesía, además tiene el merito de decirla, no leeral, aei como miguelito, by heart, pues, en el 2003 coicidemos en la misma mesa en Horas de Junio, ah´ˆahí en Hermosio pueblito sencio....
un abrazo y salucitas aunqeu sea con horchata.
elmariojoderjodiendo
***
Ta bien, ta bien, asi nos llevamos, yo tratando de encontrar fotos para engrosar mi colección que utilizo para mis desnudos. Que nos son desnudos vestidos, como los de algunos pintores balines que o exageran el color y el olor de la suave piel o de plano sus desnudos están vestidos de academia y aburrimiento.. Y hasta que de puro accidente accedo a esta maravilla de Evas encueradas, antes de que se comieran esa fruta y se vieran desnudas y se avergonzaran ¿y por qué se esconden? les pregunta el Jeováh. No, nada, nomás aqui buscando algo que se nos perdió.
Además de bellas las bellas, están bellas las fotografias, al menos la mayoria.
Gracias de todos modos
Bernal el hedonista
***
Aquí mi compay Bernal, mire usted estos parecidos entre estas dos fotos, la primera la tomó mi gordis Karina allá por los 86's en Tasmania, mucho desdenantes que yo la conociera, la segunda es de una tal Bettina Rheims y no sé cuándo la tomó , la saqué del Noctamulario que aahora ha de estar usted fisgoneando, so pretexto de "inspirarse', mire tio que a usted no le hacen falta esas "cosotas" pa' inspirarse y tirarse dos, tres o más óleos de femmes fatales, pues como que está muy en sangre de usted y en su carácter de pintor post-post pos-qué y los desnudos le salen como aguamiel al maguey, "unos curaditos de piñon ya de pilón, noooooo?" Además usted me ha dicho que tiene como un regimiento de Adelitas y Amazonas.com- amansaditas y amasaditas allí por donde usted vivorea, en ese pueblito post-beat-beat-boom. Pero al ojo no le hace ñoda darse la vuelecita por curvas y colinas y cañaditas y ojos de agua bendita y demás olorosas localidades geofísicas del corpo femeninini, eh! vero, verissimo, e bello, bellissimo....
Un abrazo y cheers
elmariolelo
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